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viernes, 7 de marzo de 2014

Sevilla oculta: Necrópolis de Carretera de Carmona


El Edificio Trento, en la Carretera de Carmona, alberga en su interior los restos de la gran necrópolis que desde época romana se formó en torno a esta vía de entrada a la ciudad y donde se terminaría construyendo la Basílica de la Trinidad. Aunque ya había constancia de estos restos, fue durante las obras de construcción del edificio cuando pudieron ser estudiados. Parte de ellos (un mausoleo y el ábside de un edificio basilical) se han conservado en los espacios comunes del edificio y cuentan con paneles informativos que explican su historia.




El primero de los restos se remonta a los siglos V-VII d.C., una fecha bastante tardía, cuando el cristianismo ya se había convertido en la religión oficial de media Europa. Se trata por tanto de un edificio relativamente reciente teniendo en cuenta que los restos más antiguos hallados en esta necrópolis son del siglo II d.C. La estructura está construida en cemento (opus caementicium) forrado con ladrillo e incluso se ha llegado a conservar parte de su decoración a base de pilastras. Este tipo de enterramientos fueron muy populares en época romana, se ubicaban siempre en los márgenes de las vías de entrada a las ciudades y podían llegar a tener un desarrollo arquitectónico importante en función del nivel de vida del difunto. En este caso concreto, sólo se conserva parte del edificio, falta la zona sur donde estaría el enterramiento principal. Junto a este mausoleo se fueron adosando, posteriormente, otros de menor entidad de carácter infantil.


El segundo resto arqueológico que nos encontramos en este pequeño centro de interpretación es el ábside de un mausoleo con planta basilical que se extendería hacia la finca colindante hasta alcanzar los diecisiete metros de largo por nueve de ancho y que está fechado entre los siglos IV y VI d.C. En el centro del ábside se aprecia el acceso a la cripta, donde estaba el enterramiento principal. El tipo de edificio y los paralelismos establecidos con otros hallados en otras zonas de Hispania (como el de Santa Eulalia en Mérida) han llevado a los arqueólogos a plantear la hipótesis de que en este edificio recibieran culto los restos de un personaje importante, ya fuera un mártir o un obispo, lo que se ha relacionado con la posibilidad de que en esta zona fueran enterradas Santa Justa y Santa Rufina. Según la tradición histórica, las santas patronas de la ciudad estuvieron presas en unas cárceles que se asocian con las galerías subterráneas que hay bajo la Basílica de la Trinidad. El hecho de que esta zona siga teniendo, a día de hoy, un carácter sagrado ha servido para alimentar la hipótesis de que realmente fuera aquí donde estuvieron cautivas las santas y posteriormente fueron enterradas. Lo que sí está comprobado es el uso sagrado del espacio durante época romana, visigoda, islámica y de nuevo cristiana, con la construcción del convento de la Trinidad en el siglo XIV.

Un pedazo de la historia de Sevilla conservado en una promoción de viviendas. Evidentemente se conserva una mínima parte, pero lo que hay nos permite interpretar la importancia de esta zona. Una lástima que esta iniciativa sea la excepción en la ciudad y no la regla (¿cuántos yacimientos habremos perdido sin siquiera enterarnos?).

>> Muchas gracias a las personas que han hecho posible esta visita, por su amabilidad y disposición.

Os dejo este enlace a una entrada del Blog Sevilla Legendaria donde se hace un interesante repaso por las diferentes necrópolis de la ciudad para completar la información.

1 comentario:

Sevilla Legendaria dijo...

Muchas gracias Sergio por tu mención. La verdad es que todo el trabajo que se haga por intentar mantener la memoria de parte de la historia de la ciudad, siempre es poco. Son muchos los rincones olvidados o simplemente desconocidos. Un saludo.