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miércoles, 29 de julio de 2015

Los elementos heredados de la Expo se demolerán para dar paso a la nueva zona verde

Recreación virtual del nuevo frente fluvial de Puerto Triana. Estudio de Vázquez Consuegra

El próximo mes de agosto está previsto que comiencen las obras de remodelación de la pastilla de terreno existente entre el Puente del Cachorro, la avenida de los Descubrimientos y el Pabellón de la Navegación. CaixaBank financiará los 2'5 millones de euros que costará el proyecto, ya aprobado por la Gerencia de Urbanismo y que lleva la firma del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra. El autor del Pabellón de la Navegación y de la remodelación del palacio de San Telmo ha contado en Radio Sevilla cómo será la nueva zona verde de más de 40.000 metros cuadrados.


Antiguo acceso fluvial a la Expo que será derribado

La intervención respetará todo el arbolado existente y aprovechará la pendiente hacia el río para plantar nuevos ejemplares de jacarandas, sophoras, cipreses o fresnos, entre otros árboles. La gran protagonista del nuevo espacio será una gran pérgola de 300 metros de largo por 20 de ancho que correrá paralela a la avenida de los Descubrimientos y que se utilizará para cobijar quioscos, bares, veladores y demás usos terciarios (como si el centro comercial de la Torre Pelli no fuera a ofrecer suficientes metros cuadrados de estos usos). Lamentablemente Vázquez Consuegra no ha tenido reparo alguno en eliminar de su proyecto todo cuanto queda de la Exposición Universal por lo que será demolido el antiguo acceso fluvial al recinto. Se perderá de este modo un elemento característico de esta zona de la ciudad que debería haberse conservado integrándose como mirador hacia el río y espacio de sombra. Cuesta entender que existiendo un elemento de estas características con un valor, cuanto menos sentimental, se prefiera invertir un dinero en derribarlo. La idea de Consuegra es "eliminar el frente construido" para despejar esta zona y "recuperar el borde fluvial", por lo que también se eliminarán los tinglados utilizados actualmente por los clubes de remo.


A pesar de que, en palabras del arquitecto, el diseño del nuevo jardín contempla la creación de diversas islas verdes que cubren todo el espacio y que actúan como reclamo ciudadano, se echa en falta un mayor análisis de las necesidades de la ciudad en esta zona. Una vez más se impone un diseño cerrado sin contar con la opinión de la ciudadanía, que es la que realmente va a vivir y utilizar esta zona verde. La construcción de la ciudad es una tarea de todos y los ciudadanos tienen mucho que aportar. Después de tantos años de retraso en este proyecto ha habido tiempo más que suficiente para recoger propuestas e ideas que se podrían haber incorporado al proyecto pero, como ocurre siempre, no interesa contar con la opinión del futuro usuario. Si todo transcurre sin complicaciones, para la primavera de 2016 Sevilla contará con un nuevo jardín público, pero habrá perdido la oportunidad de diseñarlo con los ciudadanos y además se perderá para siempre uno de los pocos elementos que se conservan de la Expo'92. Desde aquí animamos al Ayuntamiento a recapacitar sobre este extremo y valore la conservación de una construcción que supone un mínimo porcentaje del espacio.

3 comentarios:

Carlos Girón dijo...

Pese al poco valor arquitectónico que creo que tienen esta serie de obras de la expo'92, entiendo el disgusto a nivel sentimental de algunos más aferrados a lo que fue la recuperación del borde del río allá por el 92. No obstante, yo creo que si Vázquez Consuegra tuviera que mantener algo, lo debería tener en mente como una huella de lo que fue. No volviendo a pintar y quitando los jaramagos de estos lugares. Una reminiscencia, sí. La continuación de unos elementos urbanos que, desde mi punto de vista, carecen de valor no le veo sentido.
Cuando se habla de las huellas que se han ido dejando a lo largo de la historia heredadas a las futuras generaciones siempre debe haber un progreso y, una arquitectura, del "aquí te pillo, aquí te mato" no creo que sea el legado que queremos perpetuar como ciudad. Respetando siempre las opiniones de cada uno, obviamente.

Sergio Harillo dijo...

Lamento no estar de acuerdo contigo, creo que estos elementos tienen un valor tanto estético como arquitectónico y sentimental. No hubiera costado nada mantenerlos como testigo de la Expo92 en el nuevo diseño pero el arquitecto ha optado por eliminarlos simplemente para que no desvirtúen su parque y el Pabellón de la Navegación gane en visibilidad.

La arquitectura de la Expo no es en absoluto un diseño de "aquí te pillo, aquí te mato" sino que participaron grandes profesionales que realizaron un conjunto sumamente atractivo. Es una lástima que no sepamos valorarlo.

Un saludo!

mari carmen garcia franconetti dijo...

Por supuesto que respeto la opinión de Carlos, pero no puedo compartirla. La Expo en Sevilla fue un acontecimiento universal, costó mucho esfuerzos y trabajos de todo tipo, y una inversión enorme de dineros, promocionó a Sevilla al mundo entero. Para la sevillanía fue algo magnifico que marcó a toda una generación con huellas históricas por todos los rincones donde tuvo lugar el evento y eso sí que no tiene precio.
Apuesto por mantener bien conservada la zona, ganaría en perspectivas y sería referencia cultural de un evento singular tan destacado como único, creo que imprime carácter a Sevilla. Esa es mi oponión, tan válida como la de cualquiera, que gracias a Sergio la puedo expresar, desde esta plural y admirada tribuna.
Feliz año a los dos.
Mari Carmen.