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jueves, 20 de octubre de 2016

Casa Fabiola, un tesoro por descubrir


Diez años han transcurrido desde que entré por última vez en la Casa Fabiola, un edificio al que sentimentalmente estoy muy unido por razones personales. Para mí ha sido muy emocionante volver a recorrer unas estancias de las que guardo muy buen recuerdo y que me conozco como la palma de mi mano a pesar del tiempo transcurrido.


Patio principal de la Casa Fabiola


La Casa Fabiola toma su nombre de la calle, que a su vez fue rotulada así por el Ayuntamiento de Sevilla en 1865 en homenaje al clérigo Nicholas Wiseman, nacido precisamente en esta casa el 2 de agosto de 1802. Wiseman, que llegó a ser cardenal en Westminster, publicó la obra 'Fabiola' en 1854 y en ella habla sobre los primeros años del Cristianismo.

Zócalo de azulejos del patio


La familia Wiseman, que habitó la casa a principios del siglo XIX, es una más de las muchas páginas que atesora este edificio cuyo más antiguo registro se remonta a 1545, cuando tras la muerte de Juan Mejía, pasa a sus herederos. Si bien la historia de la Casa se puede rastrear hasta el siglo XVI, la morfología actual pertenece a los últimos años del siglo XIX y primeras décadas del XX cuando residen en ella los Marqueses de los Ríos, últimos propietarios y cuyos herederos vendieron el inmueble a la Fundación José Manuel Lara. Será en estas décadas cuando se colocan los zócalos de azulejos que decoran zaguán, patio y prácticamente todas las estancias de la planta baja, se habilita el salón de baile con sus estancias previas y se decoran los comedores de invierno (arriba) y verano (abajo). La casa adquiere un aspecto palaciego que el futuro Museo Bellver deberá poner en valor y utilizar para dar carácter y personalidad al contenedor de la colección donada por Mariano Bellver.


Escalera principal de la Casa con el escudo de la Familia Lara


El alcalde de la ciudad, Juan Espadas, acompañado por el coleccionista Mariano Bellver y los directores del Área de Cultura (Isabel Ojeda) y Hacienda (José Miguel Herrera), han sido los encargados de visitar durante esta mañana la Casa Fabiola para contar algunos de los detalles de lo que será el nuevo espacio museístico con que cuente la ciudad a partir de 2017. El alcalde ha ido relatando los pasos que se han dado hasta ahora y los que todavía faltan para que este nuevo proyecto cultural pueda ver la luz. Tras comprobar que el Pabellón Real no reunía los requisitos necesarios para acoger las más de mil piezas que componen la Colección Bellver, el Ayuntamiento pasó a buscar una nueva ubicación que sirviera de contenedor a la misma. Surge así la idea de establecer el Museo en la Casa Fabiola, alquilada desde hace cuatro años a la Fundación José Manuel Lara para acoger la Delegación de Hacienda. El próximo mes de marzo expira el contrato firmado entre el Ayuntamiento y la Fundación por el que ya se preveía la opción de comprar el edificio, por lo que desde el Consistorio han valorado la oportunidad de incorporar el edificio al Patrimonio municipal por una cuantía que superaría los cuatro millones de euros.

Antiguo salón de baile de la Casa


El Plan financiero para adquirir el edificio pasa por solicitar un préstamo que se amortizaría, según lo planteado por el alcalde, en unos cinco años, a través de la venta de entradas del futuro Museo y la financiación extra proveniente de las entradas del Alcázar, cuyo precio aumentaría en un euro para sufragar la compra. El próximo paso será exponer en el Pleno municipal de este mismo viernes el proyecto para contar con el beneplácito de todos los grupos municipales, y a partir de ahí empezaría a contar el tiempo para firmar un nuevo convenio con Mariano Bellver (el actual especifica que la sede de la Colección sería el Pabellón Real) y comenzar los trámites necesarios para hacer de la Casa Fabiola un Museo.

Artesonado en una de las salas de la planta alta

Artesonados de la planta baja


A pesar de que el alcalde ha querido dar una imagen de rapidez, lo cierto es que montar un museo no es cuestión de unos meses. Entre otras muchas cosas hace falta contar con el visto bueno de la Junta de Andalucía para poder llamarlo 'museo' o habilitar el edificio para que cumpla todos los estándares necesarios para garantizar la correcta conservación de las piezas. A ello habría que sumar un plan de viabilidad y de gestión del espacio cultural, contratación de personal... Todo ello requiere tiempo, pero también inversión. Al menos la intención está, por lo que parece que el culebrón Bellver está más cerca de llegar a buen puerto.

Comedor de invierno de la Casa Fabiola

Vidriera del comedor de invierno de la Casa Fabiola


¿Qué podremos ver en este futuro Museo? Lo principal es establecer qué tipo de espacio cultural se va a proyectar. Por la variedad de piezas que componen la Colección (más de trescientas pinturas, más de un centenar de esculturas incluido un vaciado del 'Ángel Caído' de Ricardo Bellver, abuelo del coleccionista, que se puede contemplar en el Parque del Retiro de Madrid) la opción más sensata, y así parecen haberlo transmitido tanto el alcalde como Bellver, es apostar por una Casa Museo al estilo del Museo Cerralbo de Madrid, un espacio donde el visitante pueda conocer más que una serie de obras en sí, una forma de vida. Bellver ha apuntado que su idea desde el principio fue que su colección se abriese al público de forma similar a como él la tiene en su casa, es decir, como un patrimonio vivo y vivido.

Fuente con pinturas murales en el patio secundario de la Casa


Sin duda la Casa Fabiola, con sus artesonados, azulejos, suelos hidráulicos y bellas estancias se presta a este tipo de proyectos en los que se paga más por una experiencia que por ver obras icónicas. La elección del lugar donde se ubicará el Museo dice mucho de las intenciones del Ayuntamiento. Frente a un Parque de María Luisa retirado del flujo principal turístico, ubicar el museo cerca de la Catedral y el Alcázar busca la llegada de un turismo interesado en el patrimonio sevillano. Eso sí, y quizá es un aspecto que no ha sido tenido muy en cuenta, si bien la ubicación de la Casa no puede ser más céntrica, también es cierto que su apertura como museo conlleva una serie de actuaciones urbanísticas tendentes a reducir el tráfico por una calle Fabiola literalmente destrozada por el paso continuo de vehículos y camiones. Al carecer de acera como tal, ¿dónde se formaría una hipotética cola para acceder al Museo? La peatonalización de este enclave es un proyecto que no tardaremos en ver planteado.

Una de las farolas de la escalera principal de la Casa


Comienza la cuenta atrás (esta vez parece que de verdad) para ver este proyecto hecho realidad. Es de agradecer que el actual equipo de Gobierno haya tenido la sensibilidad suficiente como para abordar por fin un problema que lleva enquistado más de diez años. Ahora toca la parte realmente difícil, montar el Museo en sí. Una vez más pido desde aquí que se aborde de manera integral la gestión de los espacios museísticos municipales, y aunque no tengamos por qué dotar de uso cultural a cada edificio patrimonial que tengamos en la ciudad, al menos sería oportuno que los que ya tienen ese uso funcionen de la mejor forma posible.

1 comentario:

Isaac Chalmain dijo...

Muy buena entrada. Desde que he comenzado a leerla he tenido en mente el Museo Cerralbo de Madrid, un lugar exquisito y evocador de una época. Nada que ver con el Museo Romántico que, aunque también pretende dotar a las estancias de un aire veraz, no pasa de ser una mera reunión de objetos de una época (a mi modo de ver).

El Museo Cerralbo es, sin duda, una joya escondida de Madrid y creo que a Sevilla le falta un espacio museístico de este tipo entre su oferta patrimonial, de cariz más íntimo y sugestivo, donde uno vaya a vivir como bien has dicho una experiencia global y no a buscar una obra icónica, que este museo también las tendrá dicho sea de paso.

En cuanto a la casa, no la conocía por dentro pero me parece preciosista, llena de encanto, sutilidad y, como no, sevillanía. Creo que es digno contenedor de la Colección Bellver por el carácter de ésta. Ojalá las aguas lleguen a buen puerto y todos podamos disponer de un nuevo espacio para delectación estética y cultural.

¡Enhorabuena por tu labor!