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martes, 1 de noviembre de 2016

Llegan a Sevilla los cuadros de la exposición de Velázquez y Murillo


El momento en el que las piezas se colocan en la sala es uno de los puntos más interesantes y a la vez más críticos de una exposición. Lo que hasta ese momento ha sido un proyecto sobre papel se convierte entonces en una realidad y es cuando realmente se comprueba si el discurso diseñado durante años transmite lo que se espera de él.

El Hospital de los Venerables, sede de la Fundación Focus Abengoa, está recibiendo estos días los diecinueve lienzos que formarán la exposición 'Velázquez. Murillo. Sevilla', una propuesta del director de la National Gallery, Gabriele Finaldi, que servirá como punto de partida del homenaje que la ciudad le hará a Murillo con motivo del IV centenario de su nacimiento.




Santa Ana enseñando a leer a la Virgen, de Murillo (Museo del Prado)


Gabriele Finaldi ha incidido durante la presentación de las obras en que Velázquez y Murillo son dos pintores de generaciones diferentes que vivieron y se formaron en contextos completamente distintos. Velázquez se marchó muy joven de Sevilla a la capital, donde fue nombrado Pintor del Rey, un título que le permitió viajar a Italia y conocer las obras de los grandes genios del Renacimiento. Murillo sin embargo, aunque viajó en alguna ocasión a Madrid, centró su producción en Sevilla, donde se formó y creció como artista. Si bien no hay constancia de que ambos pintores se conocieran, es un hecho bastante probable, ya que siendo los dos sevillanos, es más que posible que Velázquez siguiera la trayectoria de su paisano, del mismo modo que Murillo se formó viendo las obras de Velázquez que en aquellas primeras décadas del siglo XVII aún había en Sevilla.

La Adoración de los Magos, de Velázquez y Sagrada Familia del Pajarito, de Murillo (Museo del Prado)


La relación pictórica entre ambos protagonistas de la pintura barroca española y europea es lo que pretende explorar esta exposición, enfrentando una serie de lienzos de temáticas similares para que el visitante pueda apreciar las similitudes entre uno y otro. La nómina de instituciones que han prestado piezas, con el Prado, el Louvre o la National Gallery a la cabeza (se podrán ver por primera vez juntas las dos Inmaculadas de Velázquez, la londinense y la que conserva el Centro Velázquez de Sevilla) reflejan la apuesta de Focus por mantener el nivel de las exposiciones que organiza, siendo ésta la gran exposición de la temporada (con permiso de Gordillo en el CAAC).

San Pedro y Santiago Apóstol, ambos de Murillo


'Velázquez. Murillo. Sevilla' se abrirá al público el próximo 8 de noviembre y se prolongará hasta el 28 de febrero del año que viene. Como comentaba el comisario de la muestra, este tipo de exposiciones sirven para abrir nuevas líneas de investigación en torno a determinados artistas, así como redescubrir obras que, de tanto verlas, no son contempladas en profundidad. La celebración del Año Murillo es sin duda una gran oportunidad no sólo para ensalzar la labor de uno de los principales pintores barrocos europeos, sino para que Sevilla se erija como capital cultural capaz de apostar por su patrimonio como seña de identidad  y motor socioeconómico.

Santa Rufina, Diego Velázquez. Centro Velázquez de Sevilla


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