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martes, 31 de enero de 2017

El legado de Roma en Sevilla

Mosaicos encontrados en la Cuesta del Rosario. Museo Arqueológico de Sevilla


El pasado viernes el Pleno municipal aprobaba, a instancias del Partido Popular, una propuesta para que la ciudad participe en los actos conmemorativos por la muerte de Trajano y ascenso al poder de Adriano, hecho del que el próximo mes de agosto se cumplirán 1.900 años. La Diputación ya avanzó en Fitur que se está trabajando en la efemérides y el Museo Arqueológico estaría preparando una exposición conmemorativa. La propuesta del Partido Popular anima al Ayuntamiento a sumarse a los actos buscando la colaboración de todas las administraciones.

Sin caer en los grandes fastos y en ambiciones desproporcionadas que luego quedan en nada, el Ayuntamiento podría, de forma económica y rápida, sumarse a la celebración del ¿AñoTrajanoAdriano? poniendo en valor el poco conocido y, hasta ahora poco valorado, patrimonio monumental romano que conservamos en la ciudad.


Busto de Adriano conservado en el Museo Arqueológico de Sevilla


La rica y variada herencia patrimonial medieval, renacentista, barroca y contemporánea de Sevilla ha hecho que las huellas de la vieja Hispalis no sean tan reconocibles en la actualidad. Cuentan las crónicas que cuando los musulmanes llegaron a Sevilla se encontraron, prácticamente, con la ciudad romana intacta, que había sido reutilizada y aprovechada en la medida de lo posible por los sevillanos de los siglos IV, V, VI y VII d.C. Sin lugar a dudas la ciudad del 711 nada tendría que ver con la de la época de Adriano, pero a buen seguro que todavía quedaban restos de importancia que con el paso del tiempo se fueron transformando o convirtiendo en cantera para los nuevos edificios que se iban construyendo.

Escultura femenina. Una de las pocas piezas de Hispalis expuestas en el Museo Arqueológico


Nuestro recorrido para conocer el esplendor romano en Sevilla comienza, como no podía ser de otro modo, en el Museo Arqueológico. Por sorprendente que parezca, Hispalis está muy poco representada en el Museo, donde apenas hay alguna escultura y fragmentos de mosaicos. Itálica ocupa el noventa por ciento del espacio destinado a Roma, e incluso la recóndita Munigua aporta más piezas a la colección que Hispalis. El desconocimiento que existe sobre la Sevilla romana es una de las grandes incógnitas de nuestra ciudad. Cualquier población tiene mejor identificado su pasado romano que nosotros.

Del Museo nos vamos hacia el centro histórico pasando por Puerta de Jerez, donde nos encontramos el siguiente testigo de Hispalis. Se trata de un trozo de calzada romana puesta a modo de decoración junto al Hotel Alfonso XIII. La vía Augusta apareció durante las obras del aparcamiento subterráneo de los Jardines del Cristina y fue desmontada para volver, años después, a la zona, pero lo que vemos es más un puzzle hecho con piezas sueltas que una verdadera puesta en valor del patrimonio. En la misma excavación apareció un gran mosaico del que nunca más se supo. Nos encontramos en lo que fue el puerto la Hispalis tardorromana.

Hispalis fue el gran puerto comercial del sur de Hispania. Desde aquí salían los barcos repletos de aceite que abastecían a todo el Imperio y que hicieron de la ciudad una metrópolis próspera y rica. La cercana Itálica fue, de hecho, la ciudad de veraneo de las élites hispalenses, una clase alta que alcanzó un gran poder y que cristalizó en la entronización de Trajano primero, y Adriano después.

Pórtico del edificio portuario que se conserva bajo el Patio de Banderas


Nuevos testimonios de esa pujanza comercial los encontramos en el Patio de Banderas del Alcázar, donde las múltiples excavaciones realizadas han sacado a la luz dos mil años de historia. Entre los restos destaca un gran edificio de uso portuario construido a mediados del siglo I a.C. y que seguiría en uso hasta finales del siglo II o principios del III d.C. cuando un cataclismo lo derribó junto con toda esta zona de la ciudad, que quedó anegada. En el centro de todo este área se especula con que hubo un templo dedicado a Isis, una hipótesis que sólo se podrá confirmar cuando prosigan las excavaciones.

La Hispalis romana tuvo varios procesos de expansión que obligaron a construir nuevas murallas y modificar la zona principal de las urbes romanas: el foro. Durante décadas se situó el foro hispalense en la plaza de la Alfalfa, sin embargo la aparición de una cisterna para el almacenamiento de agua en la plaza de la Pescadería durante las obras de reurbanización dio al traste con esta teoría. ¿Qué hace un edificio de estas características en mitad de la zona más monumental de la ciudad romana? Lo cual nos lleva a la siguiente pregunta, ¿qué son las columnas de la cercana calle Mármoles? La historia de estas columnas es por todos conocida. De las seis columnas que se conservaban in situ una fue trasladada al Alcázar en época medieval, rompiéndose por el camino y siendo abandonada en la calle, y las otras dos se trasladaron a mediados del XVI a la nueva Alameda de Hércules reurbanizada por el Conde de Barajas e inaugurada en 1574. 

Columnas de la calle Mármoles


Si bien las columnas originales de la calle Mármoles siempre se asociaron a un templo, estudios más recientes y la aparición de basas y trozos de columnas similares a lo largo de las calles Mármoles y Aire han alumbrado una nueva hipótesis. El foro de la Hispalis republicana estaría en esta zona, pero en época imperial, con el crecimiento de la ciudad, se trasladaría el centro de poder a otra zona (¿la Alfalfa?). Ya en época de Adriano y de Antonino Pío se decide remodelar este espacio para darle una nueva monumentalidad y sería en estos momentos del siglo II d.C. cuando se construye un gran edificio al que pertenecerían las columnas. ¿Un pórtico? ¿Un templo? No se sabe, pero también se especula con que en esta zona estuviera el teatro de Hispalis. 

Restos de edificio monumental en la calle Abades


En este recorrido por la Sevilla romana tampoco podemos olvidar los restos de la calle Abades, conservados dentro del Hotel Los Seises, así como los que aparecieron en las obras del Hotel EME. Sobre el primero de los edificios, de nuevo los restos nos hablan de un edificio monumental que siempre se ha asociado con unas termas, si bien hasta la fecha no se ha podido confirmar tal extremo. Lo que sí está más claro es la fecha de su construcción, en el siglo II d.C., lo cual vuelve a poner en el punto de mira a Adriano y su ambicioso plan de reformas urbanísticas llevadas a cabo por todo el Imperio.

Sin lugar a dudas el mejor espacio para degustar la Sevilla romana es el Antiquarium, centro de interpretación creado a raíz de los restos aparecidos durante las obras del Metropol Parasol. Antiquarium atesora varios siglos de Historia en sus casi 5.000 metros cuadrados de restos arqueológicos. Varias domus, así como una fábrica de salazones, calles, restos de alcantarillado y piezas halladas durante las excavaciones reciben al visitante para deleitarlo con la última gran ampliación que realizó la ciudad antes de entrar en la Edad Media.

Restos de la necrópolis de la Carretera de Carmona


Este rápido repaso a la Sevilla romana podría acabar en un lugar simbólico, lejos de los muros de Hispalis, en Triana, donde se encuentra la escultura de Trajano, obra de Vasile Corduz que el Gobierno de Rumanía nos regaló con motivo de la Exposición Universal de 1992. Podría ser un buen punto y final, pero nos dejamos atrás otros lugares de interés como la necrópolis de la Carretera de Carmona o los restos del Parque de Miraflores. Como decía al principio de la entrada, la conmemoración de ascenso al poder de Adriano bien podría servir para poner en valor todo este patrimonio. Es algo muy sencillo, basta con crear un itinerario y poner unos postes informativos. Si queremos ir un poco más allá incluso se podría apostar más por el Antiquarium, rescatar los mosaicos que faltan por restaurar (se rumorea que están amontonados sin medida preventiva alguna en un almacén) y abrir al público la cisterna de la Plaza de la Pescadería, inundada por la desidia y el abandono a la que la tiene sometida el Ayuntamiento desde que acabaron las obras. Lo fácil es aprobar una moción en el pleno para luego no hacer nada, lo difícil es apostar realmente por el patrimonio como símbolo de la ciudad.