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martes, 24 de enero de 2017

Tú a Málaga y yo a Sevilla

Museo Arqueológico de Sevilla


Con ocasión de la Feria de Turismo de Madrid celebrada la semana pasada me preguntaba, una vez más, por la nula apuesta de nuestro Ayuntamiento por los museos de la ciudad. El alcalde calificaba de "gran éxito" la participación sevillana en las actividades de Fitur donde se ha dado a conocer la programación cultural de la ciudad y los eventos que se van a desarrollar durante los próximos meses, como el Año Murillo o el XXV aniversario de la Exposición Universal de 1992.


Volvamos a los museos. Como ya reflejaba la semana pasada, el Ayuntamiento ha centrado toda su oferta cultural para los próximos meses en los festivales que se celebran casi semanalmente en la ciudad. Apenas queda algún fin de semana libre entre festival y festival y el Ayuntamiento ha visto la oportunidad de generar una estrategia cultural basada en ellos. Los hay para todos los gustos, de música, de flamenco, de danza, de cine, de títeres, de poesía, hasta de Swing. 

También se ha presentado en Fitur, por todo lo alto, el Año Murillo, aún cuando gran parte de la programación está por cerrar. De brindis al sol se podría calificar la presentación del XXV aniversario de la Expo, Curro incluido. A día de hoy lo único que se sabe a ciencia cierta es que el próximo mes de abril se inaugurará una exposición conmemorativa en el Pabellón de la Navegación, muestra que, por cierto, está organizando desde hace dos años la Asociación Legado Expo al margen del Ayuntamiento. Sobre las actividades municipales nada se sabe a apenas tres meses de la celebración, incluso un paseo por el recinto de la Cartuja evidencia que ni tan siquiera llegaremos a tiempo a una más que necesaria reurbanización de espacios estratégicos como la avenida Marie Curie o el Camino de los Descubrimientos. 

Festivales, Año Murillo, XXV aniversario de la Expo, la Maratón, incluso se ha publicitado que la Feria va a tener dos fines de semana este año, pero ¿qué pasa con nuestros museos? Ni siquiera el Museo Bellver ha tenido su hueco en la programación cultural del Ayuntamiento cuando nos vamos a gastar 4'5 millones de euros en la compra de un edificio para que sea su sede. Por supuesto, del Bellas Artes, el Arqueológico, el CAAC, el Centro de la Cerámica o el Antiquarium mejor ni hablar. ¿Casualidad? ¿Desconocimiento? ¿Falta de interés?

El arquitecto y escenógrafo Juan Ruesga publicaba ayer en Diario de Sevilla un artículo de opinión sumamente interesante en el que se ahonda en esta cuestión. Da la impresión de que Sevilla y Málaga se han repartido el pastel cultural, ellos se quedan con los museos y nosotros con otro tipo de actividades culturales. ¿Es esto posible? ¿Habrá surgido en alguna reunión del famoso 'eje cultural de Andalucía' la posibilidad de un pacto por el cual no compitan ambas capitales en asuntos culturales? Si lo pensamos fríamente, tiene hasta sentido. Málaga es ya la capital de los museos, así que por eliminación, a nosotros nos queda otra cosa. ¿Qué cosa? Pues lo que más tenemos, festivales y eventos conmemorativos. 

Decir si esto es positivo o negativo requeriría de mucho análisis, pero tal y como apunta Ruesga en su artículo, si de verdad queremos ser una ciudad conocida internacionalmente por nuestros eventos culturales, tenemos mucho trabajo por delante. Sólo hay que echar un vistazo a los mappings que se están realizando en otras ciudades, en la repercusión de sus festivales o en eventos como el Festival de la Luz de Lyon para darse cuenta de que hace falta más que voluntad para ser un referente internacional y que realmente la Cultura se convierta en un motor económico potente más allá de llenar hoteles y bares.

Personalmente creo que Sevilla tiene el potencial suficiente para ser ciudad de museos, pero por alguna extraña razón le estamos dando la espalda a ese filón. Imagino que hay alguna estrategia que se me escapa, pero por mucho que lo intento, no alcanzo a comprender tanto patrimonio y oportunidades desaprovechadas. 

2 comentarios:

mataiotes dijo...

Si lo que usted dice es cierto sería algo absolutamente delirante. Sería algo así como que las autoridades españolas ningunearan al Museo del Prado y al Arqueológico nacional para potenciar el museo de arte de Cataluña y el Picasso de Barcelona. De locos.

Carlos Bravo dijo...

El gran pastel de la vieja política..