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martes, 14 de marzo de 2017

Bacarisas, Anglada Camarasa y el color

Interior del Pabellón de Argentina (1929) con azulejos y pinturas de Gustavo Bacarisas


Gustavo Bacarisas (Gibraltar 1873 - Sevilla 1971) es quizás el artista más internacional de cuantos trabajaron en Sevilla a principios del siglo XX. Tras una primera etapa de formación en Roma y París, sus múltiples viajes por Europa moldearon una personalidad que traería a Sevilla las últimas tendencias artísticas que se estaban dando en las principales capitales europeas.


Bacarisas fue un artista polifacético. Autor de los carteles que anunciaban la Exposición Iberoamericana de 1929, también participó en la decoración del Pabellón Real junto a Aníbal González. Además de diseñar los zócalos de azulejos que aún se conservan en el vestíbulo de acceso, pintó varias sargas (un tipo de tejido) que hoy se pueden contemplar en el Palacio Gótico del Alcázar. También podemos rastrear la obra de Bacarisas en las pinturas y azulejos que pintó para el Pabellón de Argentina de 1929, hoy desmontados y a la espera de una profunda restauración. 

'Sevilla en fiestas', Gustavo Bacarisas (1915)


En 1914 Bacarisas fijaba su residencia en Sevilla. Tan solo un año después presenta en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid su obra 'Sevilla en fiestas', un cuadro que resume las inquietudes artísticas del pintor y que en 1916 triunfaría en la Exposición de Bellas Artes sevillana. Será el inicio de una relación muy estrecha entre Bacarisas y la ciudad de Sevilla, de la que se marcharía en los años treinta para regresar a partir de 1945.

'Sevilla en fiestas', hoy en el Museo de Bellas Artes, refleja una de las principales festividades de la ciudad, la Feria de Abril. Lejos de la imagen de la Feria que tenemos hoy en día, Bacarisas pinta una escena nocturna en la que prácticamente ni se percibe la ciudad en la que nos encontramos al quedar el paisaje completamente difuminado por la oscuridad. Las protagonistas del lienzo son tres jóvenes que caminan y hablan animadamente cuando son sorprendidas por el pintor. La luz se posa sobre ellas de una forma artificial, como si de un foco cinematográfico se tratase, avivando el colorido de sus trajes. El resto de personajes apenas están definidos, de hecho, las manchas de color y las gruesas pinceladas componen una obra que recoge algunos postulados del fauvismo, corriente artística que causó gran revuelo en París por el chirriante colorido de los cuadros. En el grupo principal, que podría recordarnos a las esculturas de la Glorieta de Bécquer de Lorenzo Coullaut Valera, también hay un lejano eco de las 'Mujeres en la ventana' de Murillo, pintado trescientos cuarenta años antes. Pero sin duda no podemos dejar pasar el paralelismo entre esta obra y las de Hermen Anglada Camarasa, protagonista de una de las exposiciones con las que CaixaForum ha abierto sus puertas en Sevilla.

'Mujer con abanico', Hermen Anglada Camarasa. Imagen de J.G. Pinos


El color y sobre todo el uso que de él hace, es una de las principales características en la obra de Anglada Camarasa (Barcelona 1871 - Puerto de Pollença, Mallorca 1959). Bacarisas y Camarasa no sólo nacieron en fechas muy aproximadas, sino que su formación también estuvo muy influenciada por las corrientes internacionales de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. En realidad forman parte de una pléyade de artistas que, atraídos por las vanguardias, no dudaron en recorrer Europa para absorber como esponjas todo lo que estaba ocurriendo en el cambio de siglo. 

'La Sibila', Hermen Anglada Camarasa (1913). Imagen de J.G. Pinos


De la exposición de CaixaForum la obra 'La Sibila', pintada en 1913, es quizás la que más relación guarde con la obra 'Sevilla en fiestas' de Bacarisas. El uso de un colorido vibrante y extraño en el cuadro de Anglada Camarasa nos recuerda al potente foco de luz empleado por Bacarisas en el suyo. No podemos olvidar que ambos lienzos están pintados con apenas dos años de diferencia, la corriente de la que beben los dos artistas es la misma. En Anglada Camarasa la presencia del fauvismo es quizás más evidente, con ese color estridente que está a años luz del empleado por Miguel Ángel en las sibilas de la Capilla Sixtina. Anglada Camarasa nos presenta un personaje oscuro, surgido de las profundidades del París más decadente, ataviado únicamente con un mantón de manila, una imagen que más que sensual refleja el prototipo de femme fatale tan explotado por el cine. Bacarisas es algo más tradicional en sus muchachas, pero si nos detenemos en sus rostros veremos que hay más de lo que parece, algo inquietante. Ahora, gracias a la exposición de CaixaForum, tan sólo tenemos que cruzar el Guadalquivir para ver aquello que se asemeja y diferencia entre estos dos artistas coetáneos.