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domingo, 26 de marzo de 2017

Virgilio Mattoni, el pintor de lo espiritual

'Las Postrimería de Fernando III el Santo', de Virgilio Mattoni (1887)


Virgilio Mattoni de la Fuente es uno de esos pintores a los que el paso del tiempo ha tratado injustamente relegándolo a un segundo plano a pesar de la calidad de su obra. Bien por no haber sido un abanderado de la modernidad o por el desconocimiento de su obra, la realidad es que a día de hoy pocos conocen su trayectoria más allá de su principal cuadro, 'Las Postrimerías del rey Fernando III el Santo', colgado en el Real Alcázar de Sevilla y considerado el epígono de la pintura de historia en España.


'Cristo caminando sobre las aguas', de Virgilio Mattoni. Colección particular


Mattoni nace en Sevilla en 1842, siendo coetáneo de otros pintores como Eduardo Rosales (1836-1873) o Mariano Fortuny (1838-1874), ambos fallecidos antes de cumplir los cuarenta años. La vida y trayectoria de Mattoni fue, en cambio, muy larga ya que vivió hasta 1923, siendo testigo de los cambios artísticos que trajo consigo el paso de una centuria a otra. La llegada de nuevas corrientes pictóricas produjo cierto rechazo en nuestro pintor, llegando a oponerse a determinados avances o prácticas como el dibujo de desnudos al natural, lo que quizá ha contribuido a su encasillamiento como pintor "de historia" dentro del enorme saco del "realismo postromántico". Lo cierto es que Mattoni sí se adaptó a las diferentes tendencias artísticas que iban apareciendo, pero escogió aquellos aspectos que más le interesaron para definir una pintura sumamente espiritual en la que los asuntos religiosos tendrán un gran protagonismo


'Jesús confortado por el ángel en el Huerto de los Olivos', de Eduardo Cano de la Peña. A la venta en Isbilya Subastas


Con apenas catorce años Mattoni inicia su formación artística reglada en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Sevilla en 1856, institución a la que estará ligado durante gran parte de su vida ya que llegará a ser docente y director de la misma. Entre sus maestros destacan Eduardo Cano de la Peña y Joaquín Domínguez Bécquer, grandes representantes de la escuela pictórica sevillana de la segunda mitad del siglo XIX. Mientras que Eduardo Cano destacó por encima de todo como pintor de historia, siendo reconocido como uno de los iniciadores de esta corriente por su cuadro 'Cristóbal Colón en La Rábida', que triunfó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1856, Joaquín Domínguez Bécquer es uno de los máximos representantes del costumbrismo de raigambre local que se desarrolló en la Sevilla de los duques de Montpensier. Mattoni tomará lo mejor de cada uno de ellos para componer unas obras de gran impacto visual en las que el dibujo definirá el contorno de sus figuras en oposición a las manchas de color de ropajes y fondos. Su viaje de formación a Roma entre 1872 y 1874 contribuyó a establecer las bases de lo que sería su pintura, mucho más cercana a la estética clásica que a las innovaciones que llegaban de París.


'Nolli me tangere', de Virgilio Mattoni. Colección particular


Además de por el dibujo, la pintura de Mattoni se caracteriza por el uso del color y la luz como elementos compositivos que ayudan a fijar la atención del espectador en un ambiente vaporoso que sume las obras en una especie de neblina. Se trata de un aspecto muy propio de la pintura de la época que podemos rastrear en los citados Fortuny y Rosales, pero también en la última producción de Eduardo Cano o en otros pintores como el catalán Josep Cusachs y Cusachs (1851-1908). Si comparamos la obra de Cusachs i Cusachs, de la que la Casa de Subastas Isbilya ofreció hace unos meses el espléndido 'Lance en la batalla de Mendigorría', con algunas obras de Mattoni como el 'Nolli me tangere' veremos que ese sfumato tan propio de Leonardo da Vinci se ha llevado a su última expresión sin llegar a difuminar del todo la figura, algo que experimentarán los impresionistas pero que no llamará especialmente la atención de Mattoni, reacio a la descomposición de la figura.


'Lance en la batalla de Mendigorría', de Josep Cusachs i Cusachs (h.1895). Colección particular


Un aspecto en el que Mattoni es sumamente original fue en la experimentación con el soporte artístico. Los historicismos decimonónicos abrieron la puerta a recuperar técnicas y estilos del pasado que dieron lugar a breves corrientes artísticas como la de los Prerrafaelitas en Reino Unido. En Sevilla Mattoni es, quizá, el pintor más interesante en este aspecto ya que realizó una serie de obras de raigambre medieval en las que utilizó la técnica del repujado, el dorado y el estofado. La 'Anunciación' conservada en la Catedral de Sevilla es sin duda la obra más característica de esta faceta de Mattoni, pero debido a que no está expuesta al público, podremos apreciar la delicadeza y el dominio de esta técnica en dos tablas pertenecientes al retablo dedicado a San Francisco de Asís del convento de los Capuchinos, recinto en el que se conservan varias obras de Mattoni como el San Francisco del ábside.


'Santa Isabel de Hungría', de Virgilio Mattoni (1895). Convento de los Capuchinos de Sevilla


En estas dos obras, donde aparecen San Buenaventura y Santa Isabel de Hungría, Mattoni hace gala de su formación como pintor de historia en la representación de ropajes y símbolos y de su dominio técnico a la hora de tratar el fondo dorado por medio del repujado. La Santa Isabel de Hungría es de una belleza hipnótica y su mera contemplación ya merece una visita a la iglesia de los Capuchinos. Estas obras se suman a la breve lista de piezas que Mattoni pintó para diferentes iglesias sevillanas con el objetivo de devolverles parte del esplendor perdido tras la rapiña francesa. La iglesia de San Andrés o la de los Venerables poseen también piezas del pintor, unas obras que a menudo pasan bastante desapercibidas por su ubicación a gran altura o por estar situadas en retablos secundarios. 


San Buenvantura, de Virgilio Mattoni (h.1895). Convento de Capuchinos de Sevilla


Cuando faltan apenas cinco años para que se cumpla el centenario de la muerte de Virgilio Mattoni, es un buen momento para ensalzar y estudiar su figura. Además de su labor artística Mattoni fue miembro de la Comisión Provincial de Monumentos, participó en la remodelación artística de la Catedral redistribuyendo la colección artística de la misma para ponerla en valor y diseñó varios retablos de diferentes iglesias de la ciudad, como el recientemente restaurado de la capilla del Museo. Tenemos cinco años por delante para preparar una buena exposición antológica en el Museo de Bellas Artes que contribuya a recuperar la obra de Mattoni. ¿Quién recoge el guante?

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