Páginas

sábado, 27 de mayo de 2017

Cultura más allá de la muralla




Nuevo viernes y nueva ruta cultural por Sevilla. Lo que surgió como un encuentro casual entre aficionados al arte para visitar varias exposiciones ha ido evolucionando para dar lugar a varios spin off con la cultura siempre como eje principal. Como sabéis, desde hace unos meses desde Cultura de Sevilla y Expressan pusimos en marcha la iniciativa #RutaExpo en la que un viernes al mes organizamos una ruta para recorrer varios espacios expositivos del centro. La semana pasada surgía la primera actividad paralela, #RutaLibrera, organizada por Sonia, de Letras Anfibias, en la que recorrimos varias librerías (también del centro, todo hay que decirlo). Y en esa misma ruta, Celia, responsable hasta hace unas semanas de La Gallina en el Diván, me comentaba que por qué no dábamos el salto más allá de la muralla, que en los barrios también hay cosas muy interesantes.


Y dicho y hecho. Ayer viernes nos fuimos de #RutaPeriférica (uso tanto hashtag porque el principal medio de difusión de estas rutas está siendo Twitter) por el Cerro del Águila. ¿Por el Cerro del Águila? Pues sí, y no sólo fue una tarde increíble en cuanto al grupo que se formó para conocer diferentes propuestas socioculturales del barrio, sino que visitamos cinco espacios maravillosos en los que la ilusión de sus gestores fue de lo más contagiosa. Fijaos si disfruté durante la visita que estaba deseando llegar a casa para escribir un post y contároslo. 


Detalle del jardín de La Casa Despierta



La tarde empezó en La Casa Despierta, un espacio repleto de energía positiva en el que el trabajo colaborativo es el pilar fundamental. "Un rincón para el arte y la salud", así definen este proyecto en su página web, donde también podemos leer que "La Casa Despierta nace del corazón de un grupo de personas impulsadas por su amor y curiosidad por la tierra, los seres vivos que viven en ella y sus formas de vincularse". Una filosofía muy new age que se traduce en talleres infantiles, cursos para adultos, terapia familiar y todo tipo de actividades relacionadas con la ecología, el medio ambiente, el arte y el desarrollo personal. La Casa Despierta es, además, una empresa de economía social en la que una parte de los beneficios revierte en el barrio donde se ubica para intentar mejorar el entorno en el que se encuentra. El mundo puede y debe funcionar de otro modo, de una forma mucho más sostenible, más equilibrada y más justa. Y el cambio empieza en las pequeñas cosas. Ayer nos recordaron durante la visita unas bellas palabras de Eduardo Galeano: "mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo". Qué frase tan sencilla y tan maravillosa a la vez.

La ruta continuó en el Polígono Hytasa, un espacio industrial gigantesco con unas posibilidades urbanísticas, sociales y culturales espectaculares. Ya se intentó cuando gobernaba Monteseirín y se ideó reconvertir esta gran pastilla urbana en una ciudad cultural sin precedentes en Sevilla. Aquel proyecto no sólo no cuajó, sino que acabó de la peor de las maneras. Allí se ubicaron el Teatro Salvador Távora y la Sala Fli, dos espacios escénicos que debían impulsar la transformación del polígono industrial. Pero el primero acabó en concurso de acreedores y el segundo hizo las maletas dejando únicamente el rótulo a merced del paso del tiempo. Aquel proyecto fracasó pero dicen que donde hubo fuego quedan cenizas y cual ave fénix el proyecto ha renacido sin un plan orquestado desde la municipalidad.

El primer espacio que visitamos fue el local de ensayo de la compañía Sennsa Teatro. Llegamos en pleno ensayo y la conversación acabó en una representación en exclusiva de un fragmento de Las Bacantes, obra con la que la compañía está recorriendo diferentes escenarios nacionales e internacionales. Tener el privilegio de presenciar, vestuario incluido, un ensayo de una obra tan impactante como Las Bacantes, es una experiencia inolvidable. De hecho salimos todos de allí con ganas de más y emplazándonos a ir juntos a la próxima representación de la obra. Sennsa Teatro tiene una larga trayectoria en nuestra ciudad. Además de contar con una compañía estable, organizan cursos, talleres y laboratorios de investigación teatral. El teatro es reflexión, es experiencia. Quizá por eso es tan complicado llegar al espectador en la era del cine. Para Sennsa es fundamental remover conciencias y lo hace cuidando hasta el último detalle en sus montajes para provocar en el espectador la famosa catarsis que los autores griegos perseguían en sus obras.





Tras el teatro le llegó el turno a la danza, visitando el Centro de Danza Love2Dance, recién llegado al Polígono Hytasa. Con dos salas de ensayo, la filosofía principal del centro es que la música, la cultura y la danza son fundamentales en el desarrollo humano y como tal ofrecen un variado repertorio de actividades para todos los públicos. Quizá por mi particular falta de coordinación, la danza es algo que siempre me ha llamado la atención. Ver cómo un bailarín es capaz de moverse por el espacio transmitiendo por medio de su expresión corporal todo un cúmulo de sensaciones es algo que me atrapa. Si a eso le añadimos la música, el cóctel ya está completo para hacerme perder la noción del tiempo. Ayer, mientras visitábamos el centro, un grupo de chavales nos obsequió, sin pretenderlo, con un ensayo en el que de Queen se pasaba a la música de Los Miserables. Fue un momento mágico, no sólo por el hecho en sí, sino por lo que representa que un grupo de chavales de 15, 16 o 17 años dedique su tarde de viernes a bailar. Para mí es algo simplemente maravilloso.

La #RutaPeriférica me dio la oportunidad de conocer, por fin, Espacio13, ubicado en la nave contigua al Centro de Danza. Si por fotos ya me había gustado el espacio, al visitarlo en persona salí completamente enamorado de las posibilidades que puede ofrecer. Una intervención exquisita ha dado lugar a dos salas de exposiciones y una pequeña aula donde impartir talleres y cursos. Un espacio artístico en una antigua sala industrial no es algo nuevo, pero cuando la adaptación está hecha con buen gusto, el resultado es magistral. Inaugurado hace unos meses, Espacio13 acaba de abrir al público su segunda exposición, 'La Ceremonia', de la granadina Marta Beltrán, comisariada por Susana Blas. Tonia Trujillo, directora del espacio, fue la encargada de recibirnos y contarnos la filosofía del centro, un proyecto cultural que nace desde la periferia para aprovechar las posibilidades que ésta puede ofrecer.


'La viuda', de Marta Beltrán. Espacio13


La ruta culminó en el Teatro Távora, pionero en la adaptación cultural del Polígono Hytasa y víctima de uno de los grandes males de esta ciudad, el individualismo. La reconversión cultural de este gran espacio fue un proyecto personal de un delegado de cultura concreto, Juan Carlos Marset. Tras su marcha, sus sucesores no supieron o no pudieron, desarrollar la idea, que agonizó lentamente hasta quedarse en un lejano eco. No es algo nuevo en Sevilla, ciudad repleta de proyectos culturales a medio hacer por la falta de interés de nuestros munícipes, que llegan al cargo con la obsesión de ser recordados por un proyecto concreto sin tener en cuenta que antes que ellos ya hubo muchos que pretendieron lo mismo. Ahí está Patrimonium Hispalense o la recuperación de Santa Clara como casa de los poetas. Proyectos que se quedaron en un cajón porque tras un cambio de gobierno el que llegó no supo o no quiso creer en un proyecto que había costado esfuerzo, tiempo y dinero. Y así nos va, con múltiples frentes abiertos que somos incapaces de resolver. Sea como sea, el Teatro Salvador Távora ha vuelto a nacer reconvertido en cooperativa, el tiempo dirá si el esfuerzo se consolida. De momento todos los fines de semana hay funciones y el teatro se ha convertido en un lugar de encuentro para todos aquellos grupos que no tienen la infraestructura necesaria para desarrollar su actividad. 

Una ruta muy productiva, variada y enriquecedora. Gracias a Celia por organizarla y a todos los que participaron en ella, tanto los espacios como los que se animaron en una tarde de viernes a recorrer parte del Cerro del Águila para conocer propuestas culturales que son y hacen ciudad. "Llevar la cultura a los barrios" es un epígrafe que va en todos los programas culturales de los partidos que se presentan a las elecciones y uno de los objetivos de todos los gobiernos municipales. En realidad la cultura ya está en los barrios, lo que hay que hacer es potenciarla y difundirla para que la gente conozca este tipo de proyectos. Ayer en todos los espacios que visitábamos se repetía una misma frase: gracias por organizar algo así, hacen mucha falta este tipo de iniciativas. Fijaos qué simple, una sola persona (en este caso Celia) organizó una ruta cultural de más de tres horas por cinco espacios donde nos recibieron con los brazos abiertos. ¿¡Qué no podría hacer el Ayuntamiento con toda su infraestructura?! Evidentemente es una cuestión de voluntad, no hay más.



Pd.: No me olvido de todos vuestros comentarios y mensajes de apoyo tras el post que publiqué hace unos días. ¡Gracias! No puedo decir mucho más. Me emocioné leyéndolos. Gracias, de corazón.

3 comentarios:

TONIA TRUJILLO dijo...

Soy Tonia Trujillo, y estuve encantada ayer de vuestra visita y de la ruta organizada. Fue genial y espero que se organicen muchas así.

Gracias

Pau dijo...

Hola! Qué interesante... me apunto para otros viernes. ¿Dónde puedo ver la programación "periférica"? ¿Tenéis un mailing o hay una página facebook que puedo seguir? :)

Sergio Harillo dijo...

Hola Pau, el tema de las rutas lo estamos difundiendo por Twitter (@culturasevilla). Cada mes hacemos una ruta por diferentes espacios expositivos y la próxima será ya en junio (las rutas Periférica y Librera han sido rutas puntuales organizadas por otros bloggers), aunque aún no hemos decidido la fecha. Si no tienes Twitter, mándame un mail si quieres (culturadesevilla@gmail.com) para decirte el día cuando lo sepa ya que en el Blog no lo suelo poner. ¡Ah! Y sí, tengo Facebook e Instagram, en el banner de la derecha arriba tienes los enlaces.

¡Saludos!